Fiestas patronales

Una tarde a comienzos de septiembre el estruendo de un cohete lanzado desde el balcón del Ayuntamiento anuncia uno de los momentos más esperados del año. A partir de entonces y durante cinco días, las calles de Monreal se tiñen de blanco, rojo y alegría, pues los vecinos salen para celebrar sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Natividad, patrona del pueblo. Cada año, los días en que tienen lugar las celebraciones varían, pero uno de ellos siempre coincide con el 8, día de la patrona, cuando se celebra la Misa Mayor en honor a la Natividad y se recorren las calles del pueblo en procesión.

Otro de los días grandes de las fiestas es el del Ajoarriero, jornada en la que se celebra un concurso de este plato típico navarro, tras el que los vecinos se juntan en el frontón para degustar los platos que han cocinado. En 2013 se celebraron los cuarenta años de esta tradición monrealesa. La ronda copera que recorre las calles del pueblo tras esta copiosa comida es uno de los “momenticos” de las fiestas.

Los niños de Monreal también cuentan con un día dedicado a ellos, en el que pueden disfrutar de hinchables y diferentes juegos. También se dedica una jornada a los mayores del pueblo, que son homenajeados con una misa y las tradicionales “pastas y moscatel” con las que los vecinos celebran su día.

Dos de los momentos más divertidos de las fiestas son los concursos de disfraces que se celebran, uno para niños y otro para adultos. Por unas horas, el frontón en el que tiene lugar el baile se llena de color y de personajes de cuento, televisión, animales, protagonistas de la actualidad o cualquier otra idea original.

El pobre de mí pone punto y final a las fiestas y, para muchos, al verano. Pero los vecinos, entre tristes y cansados, terminan las celebraciones con una certeza: ya falta menos para las fiestas del año siguiente.